No sé cómo empezar... porque las cosas sencillas son a veces las más difíciles. No se cómo empezar a escribir este post, ¿quizás con lo que siento? ¿Quizás describiendo la situación?
Esta mañana se ha ido una amiga muy importante, Eva, de Finlandia. Tan lejos y tan cerca. Porque, ¿qué es la distancia? Es una pregunta estúpida, pero no paro de preguntarmela continuamente, y cada vez tengo una respuesta distinta. O lo que es lo mismo, no he encontrado respuesta.
Vive lejos, ¿demasiado lejos para verla otra vez? Pero si algo merece la pena, no hay distancia. Ver a los Erasmus, sí, es posible, ¿pero por cuánto? ¿Una semana? ¿Un mes? Al final hay que volver a decir adiós. Volver a la distancia.
Conozco a gente en Vitoria que están totalmente lejos de mí. No sólo que ya no tengo contacto con ellos, sino que lo que nos mantiene alejados es su forma de ser, de pensar, de vivir, totalmente diferente. Una perspectiva de la vida que comparto en gran medida con una persona del norte de Europa. Tan lejos y tan cerca. ¿Qué es la distancia?
Desde luego, podemos hablar de que hay dos tipos de distancia, la física y la emocional. Pero no tengo cuerpo ni humor para hablar por hablar y comenzar a divagar con preguntas retóricas. No.
Simplemente quería hacer un post de homenaje a Eva. No lo puede leer, no sabe castellano. No sabe que tengo un blog. Pero lo merece. Merece un homenaje. Porque aunque venga de lejos, y vuelva a la lejanía, sigue estando cerca, muy cerca, en la marca que ha dejado en todos nosotros.
Es duro decir adiós, aunque sea algo que sabíamos que ocurriría desde el mismo comienzo y estuvieramos preparados para ello... porque realmente no estábamos preparados. Nunca se está preparado para decir adiós a gente importante.
Pero tampoco nos podemos quedar en el mismo sitio por no pasar por malos momentos, o acabaremos axfisiados. No conocer lo desconocido por miedo al dolor. No volar por miedo a caer. No vivir por miedo a morir. Sentarnos en nuestra casa por miedo a la vida, y a todo lo que esto conlleva. Miedo a vivir... estúpido.
Supongo que eso significa que ha llegado la hora de que haga mi maleta y recorrer mi propio camino.
Paso a paso, pero siempre hacia adelante.
Saturday, December 5, 2009
Friday, December 4, 2009
sobre el documental...
Bueno, lo prometido es deuda. Tengo que explicar mejor qué es este documental.
Para empezar, quizás os sorprensa su extensión, 15 minutos. ¿Podríamos llamar a eso un documental? Estamos acostumbrados a que un documental es una pieza televisiva (o de cine) que habla de datos y hechos, y dura de una hora a dos.
Pero en Dinamarca, al igual que en el resto de Europa, están mucho más acostumbrados a documentales. Los hay de todo tipo y diferentes características. Una forma muy común son documentales de 15 minutos, los cuales no se hacen demasiado cortos, pues los emiten en packs de cuatro, tal que conforman una hora. Eso es lo que hemos tenido que hacer.
Por otra parte, a mucha gente le podrá recordar a callejeros, y se preguntarán dónde está el trabajo invertido.
Bien, me gustaría explicar que esto es un documental y no un programa, asi que se supone que tenemos que profundizar más y revelar cómo es esta persona. No entrevistamos a diferentes personas para tener una idea superficial sobre cómo son sus vidas, sino que vivimos con Jay -un homeless- con él y como el durante tres días. Eso no sólo nos da una diferente perspectiva sobre cómo es la vida en las calles, sino que contamos la historia a través de él.
Nuestro objetivo era revelar dos básicos: cómo vive -qué cóme, dónde duerme, cómo es su vida en lo práctico-, y cómo es él ¿por qué vive en la calle? ¿es féliz con eso?
No tratamos de hacer un retrato de la vida en las calles, sino una forma diferente de vivir en las calles, una perspectiva que existe, y que quizás no es tan fácil de darse cuenta. Si nos preguntamos "¿por qué vivir en la calle?", por qué no preguntar "¿por qué no?"
Desde luego, hablamos sobre cómo es la vida de aquellos que no tienen hogar, pero también hablamos de la felicidad. ¿Qué es? ¿Qué se necesita para conseguirla? Después de conocer a Jay me di cuenta que realmente no es necesario nada mas sino uno mismo, y seguir su propia voluntad.
Cabe decir que el documental también tiene cosas que se pueden mejorar, desde luego. Primero queríamos explicar en profundidad el porqué de esta elección y la actitud de la sociedad ante ello, así que entrevistamos a diferentes expertos: antropólogos, la jefa de la organización inglesa de homelessness, trabajadores sociales en hostales... Pero nuestra profesora nos dijo que mejor nos centráramos sólo en Jay. Así que si alguien echa de menos alguna explicación "profesional", no es que no la hayamos encontrado, sino que nuestro documental no tiene las características como para que estas entrevistas encajen sin problemas.
Otra cosa -más importante para mí- que se podría mejorar, es llegar más profundo a Jay. Y no sólo lo pienso yo, sino que también fue nuestra principal crítica en el feedback. Somos conscientes de ello, sin embargo, por als características del trabajo no es fácil. Jay no era muy dado a hablar en las entrevistas, se mostraba evasivo y cambiaba el tema, y solo tuvimos dos oportunidades de entrevista. Sin embargo, en la calle se mostraba mucho más relajado, así que le pusimos un micro y dejamos que Dan hablara con él. Pero no pensamos en dos cosas: el ruido de los coches en la carretera y que la imagen quizás no concuerde con el lugar donde lo queremos usar, pues posiblemente -y como ocurrió- no lo pudimos cubrir con imágenes pues queríamos a Jay hablando sobre algo personal, y no simplemente verle haciendo algo mientras le oimos.
Si, ya sé, un error de aprendiz. Pero no es tan fácil pensar en esto cuando estas cogiendo una cámara de 5 kilos sin trípode y la tienes que mantener totalmente quieta, buscar un ángulo interesante, y anticiparte a los posibles movimientos que Jay haga (como recoger ss cosas). No es que sea un trabajo extremadamente difícil -aunque tampoco es fácil-, pero después de tres días de 5 de la mañana a 11 de la noche con todo el material a cuestas te duele la espalda, los brazos, estás cansado de pensar ángulos y planos, preocupado de que lo que dice está con el plano correcto -ni demasiado cerca ni demasiado lejos...- Acabas cansado, no sólo físicamente, sino también mentalmente.
No es que quiera excusarme, sólo quiero explicar por qué no incluimos algunas cosas. De todas formas, el documental era de 15 minutos, no lo podíamos alargar, por lo que no habríamos podido incluir mucho mas para conocerle en profundidad. ¿Cómo hacerlo? Sólo vivimos tres días con él, y en los 15 minutos de vídeo debemos explicar cómo es su vida y cómo es él... Por lo que queda poco espacio para la profundidad.
...De todas formas, si lo volviera a hacer -este, o cualquier otro docu- sé que lo haría mucho mejor. Con cada trabajo que haces, siempre aprendes algo y siempre mejoras.
Así que os dejo con la promesa de que habrá más y mejor. Hasta la próxima!
PS: Jay es un tío cojonudo, de verdad que le gusta vivir así. No tuvimos mucho tiempo de ver Londres, porque lo que no grabamos -Jay, entrevistas, planos de Londres- estuvismos preparando el script o descansando en casa de Dan porque Ly no tenía dinero para ver Londres. Cuando volvimos estuvimos tanto tiempo editando porque teníamos 9 horas de material -grabamos todo lo diferente que hacía- y sólo teníamos una semana. En sí no me habría tenido que quedar la última noche si no hubiera sido por los subtítulos en castellano. Por eso tampoco he escrito nada ni de Londres, ni del tiempo que estuve editando.
Ah! Y vuelvo a casa el 12 por Navidad :)
Gero arte!
Para empezar, quizás os sorprensa su extensión, 15 minutos. ¿Podríamos llamar a eso un documental? Estamos acostumbrados a que un documental es una pieza televisiva (o de cine) que habla de datos y hechos, y dura de una hora a dos.
Pero en Dinamarca, al igual que en el resto de Europa, están mucho más acostumbrados a documentales. Los hay de todo tipo y diferentes características. Una forma muy común son documentales de 15 minutos, los cuales no se hacen demasiado cortos, pues los emiten en packs de cuatro, tal que conforman una hora. Eso es lo que hemos tenido que hacer.
Por otra parte, a mucha gente le podrá recordar a callejeros, y se preguntarán dónde está el trabajo invertido.
Bien, me gustaría explicar que esto es un documental y no un programa, asi que se supone que tenemos que profundizar más y revelar cómo es esta persona. No entrevistamos a diferentes personas para tener una idea superficial sobre cómo son sus vidas, sino que vivimos con Jay -un homeless- con él y como el durante tres días. Eso no sólo nos da una diferente perspectiva sobre cómo es la vida en las calles, sino que contamos la historia a través de él.
Nuestro objetivo era revelar dos básicos: cómo vive -qué cóme, dónde duerme, cómo es su vida en lo práctico-, y cómo es él ¿por qué vive en la calle? ¿es féliz con eso?
No tratamos de hacer un retrato de la vida en las calles, sino una forma diferente de vivir en las calles, una perspectiva que existe, y que quizás no es tan fácil de darse cuenta. Si nos preguntamos "¿por qué vivir en la calle?", por qué no preguntar "¿por qué no?"
Desde luego, hablamos sobre cómo es la vida de aquellos que no tienen hogar, pero también hablamos de la felicidad. ¿Qué es? ¿Qué se necesita para conseguirla? Después de conocer a Jay me di cuenta que realmente no es necesario nada mas sino uno mismo, y seguir su propia voluntad.
Cabe decir que el documental también tiene cosas que se pueden mejorar, desde luego. Primero queríamos explicar en profundidad el porqué de esta elección y la actitud de la sociedad ante ello, así que entrevistamos a diferentes expertos: antropólogos, la jefa de la organización inglesa de homelessness, trabajadores sociales en hostales... Pero nuestra profesora nos dijo que mejor nos centráramos sólo en Jay. Así que si alguien echa de menos alguna explicación "profesional", no es que no la hayamos encontrado, sino que nuestro documental no tiene las características como para que estas entrevistas encajen sin problemas.
Otra cosa -más importante para mí- que se podría mejorar, es llegar más profundo a Jay. Y no sólo lo pienso yo, sino que también fue nuestra principal crítica en el feedback. Somos conscientes de ello, sin embargo, por als características del trabajo no es fácil. Jay no era muy dado a hablar en las entrevistas, se mostraba evasivo y cambiaba el tema, y solo tuvimos dos oportunidades de entrevista. Sin embargo, en la calle se mostraba mucho más relajado, así que le pusimos un micro y dejamos que Dan hablara con él. Pero no pensamos en dos cosas: el ruido de los coches en la carretera y que la imagen quizás no concuerde con el lugar donde lo queremos usar, pues posiblemente -y como ocurrió- no lo pudimos cubrir con imágenes pues queríamos a Jay hablando sobre algo personal, y no simplemente verle haciendo algo mientras le oimos.
Si, ya sé, un error de aprendiz. Pero no es tan fácil pensar en esto cuando estas cogiendo una cámara de 5 kilos sin trípode y la tienes que mantener totalmente quieta, buscar un ángulo interesante, y anticiparte a los posibles movimientos que Jay haga (como recoger ss cosas). No es que sea un trabajo extremadamente difícil -aunque tampoco es fácil-, pero después de tres días de 5 de la mañana a 11 de la noche con todo el material a cuestas te duele la espalda, los brazos, estás cansado de pensar ángulos y planos, preocupado de que lo que dice está con el plano correcto -ni demasiado cerca ni demasiado lejos...- Acabas cansado, no sólo físicamente, sino también mentalmente.
No es que quiera excusarme, sólo quiero explicar por qué no incluimos algunas cosas. De todas formas, el documental era de 15 minutos, no lo podíamos alargar, por lo que no habríamos podido incluir mucho mas para conocerle en profundidad. ¿Cómo hacerlo? Sólo vivimos tres días con él, y en los 15 minutos de vídeo debemos explicar cómo es su vida y cómo es él... Por lo que queda poco espacio para la profundidad.
...De todas formas, si lo volviera a hacer -este, o cualquier otro docu- sé que lo haría mucho mejor. Con cada trabajo que haces, siempre aprendes algo y siempre mejoras.
Así que os dejo con la promesa de que habrá más y mejor. Hasta la próxima!
PS: Jay es un tío cojonudo, de verdad que le gusta vivir así. No tuvimos mucho tiempo de ver Londres, porque lo que no grabamos -Jay, entrevistas, planos de Londres- estuvismos preparando el script o descansando en casa de Dan porque Ly no tenía dinero para ver Londres. Cuando volvimos estuvimos tanto tiempo editando porque teníamos 9 horas de material -grabamos todo lo diferente que hacía- y sólo teníamos una semana. En sí no me habría tenido que quedar la última noche si no hubiera sido por los subtítulos en castellano. Por eso tampoco he escrito nada ni de Londres, ni del tiempo que estuve editando.
Ah! Y vuelvo a casa el 12 por Navidad :)
Gero arte!
Wednesday, December 2, 2009
¿Y ya ha pasado un mes? Creo que empiezo a entrar en edades avanzadas, porque empiezo a sentir lo que tanto dicen nuestros padres y abuelos, y el oráculo se cumple... espero llegar a los cuarenta sin pasar por aquello de "antes de qe nos demos cuenta". Pero el óraculo nunca falla. ¿O si?
Pararía a meditar sobre el paso del tiempo y la influencia de este, pasaría por un pasaje de Sócrates (¿y quizás Aristóteles?) y acabaría con una frase de Unamuno. Pero no puedo. Precisamente por que me falta eso: TIEMPO.
Se me ha colado una cena en casa, y en 40 minutos van a ir apareciendo de la nada personas de todos los lugares del mundo, en una de nuestras últimas reuniones antes de volver a la rutina de nuestras vidas y costumbres bien sabidas... Aún nos quedan muchas cosas que dicutir y muchas normas y estereotipos por desmitificar.
Pero... ¿en mi casa? ¿en mi cuarto? ... ahora no me vale la excusa de la "puntualidad del sur". Asi que me tengo que poner a cocinar ya mismo, el tiempo va a contrarreloj.
Simplemente os quería pasar mi último trabajo, el que me tuvo recluida en la universidad tantos dias y tantas noches.
Me gustaría poder explicar más sobre esto, asi que espero volver a escribir mucho antes de un mes.
Que aproveche!
Subscribe to:
Comments (Atom)